Cuando escuché estas
palabras no coincidí absolutamente nada con ella porque creí que no tenía
sentido, recuerdo en ese momento pensar que era terrible no hacer nada o muy
poco por lxs niñxs en cuanto a generar situaciones de enseñanza, ¿qué
diferencia había entre quedarse en casa o cualquier otro lugar, y venir al
jardín si se transitaba del modo que proponía la docente? O ¿en qué se diferenciaba
que estuviera cualquier persona allí a cargo ó que unx docente como
profesional, que se prepara y especializa en la enseñanza y aprendizaje en esta
etapa de lxs niñxs estuviera a cargo? Esto se contradecía con todo lo que venía
aprendiendo en mi formación como futura docente. Incluso con mi idea política
sobre la educación y como ella es una herramienta transformadora en cualquier
ámbito, solo que en aquel momento no podía sostenerlo con la claridad que puedo
hacerlo ahora.
Esto hoy me lleva a
reflexionar sobre qué mirada sostenía esa docente sobre aquellxs niñxs, qué concepto de infancia estaba configurándose allí, qué ideas hasta del marco
político se suscitan a través de las acciones y no acciones que presentaba la
docente, qué supuestos se estaban generando en ese espacio que era su sala. Puedo
deducir que la concepción de niñxs que por ser pequeñxs no eran capaces de
comprender cuestiones más “complejas”. Una visión de unx niñx pasivx, que solo
puede hacer o entender situaciones simples. Sin embargo unx docente está allí
para ensanchar puentes hacia universos culturales significativos, para
presentar desafíos, allí radica la riqueza de nuestro rol y nuestra formación.
Una vez un profesor nos
explicó que toda acción es política, aún cuando decimos “no, yo soy
apoliticx” se está manifestando una idea, una representación, un modo de pensar
sobre la sociedad que se espera. Incluso esa docente omitiendo o limitando
actividades está expresando una decisión política, porque la educación es una
acción política. La educación nunca es neutral, nuestras acciones, decisiones y
gestos traslucen el posicionamiento que tenemos frente a ese niñx, ese sujetx pleno de derechos.
María Victoria Peralta dice que
una buena educación inicial es, en entre otros aspectos, aquella que entiende a
lxs niñxs como “seres potentes y protagonistas”; debemos creer en niñxs capaces
de poder aprender, comprender, elegir, crear y transformar, porque un niñx
esencialmente lo que toca, vive, experimenta; lo transforma de un modo que
desde la mirada adulta puede ser muy simple pero a veces de tan simple a nosotrxs
se nos vuelve compleja porque la miramos desde nuestra visión adultocéntrica. Como
expresa dicha especialista, lxs niñxs son seres curiosxs, creativxs, que en
muchas ocasiones desde nuestra visión como adultxs, les acercamos un único
objeto, cuando unx niñx es capaz de mirar y elegir entre varios y por las
razones más “raras” según nuestra creencia, pero que aún así esperamos que sean
sujetos críticos capaces de elegir.
Cuánto para revisar y pensar
sobre nuestro rol, y que desafiante resulta pensarnos, modificar nuestros
posicionamientos como docentes, como profesionales que parten desde infancias,
potentes, creadoras, libres, diversas, capaces de transformar el mundo. Y cómo
accionar de manera coherente con lo que nos proponemos. Será un trabajo minucioso,
día a día, pero que sin dudas será el más gratificante, el que configure a lxs
niñxs como sujetxs de derechos, el que les permita construir y construirse de
manera integral y que posibilite, tal vez, entre todxs formar un mundo mejor.
Jennifer.

Muy buen relato Jennifer! Elegiste un momento de una experiencia para alzar tu voz, expresar tu posicionamiento respecto de las niñeces protagonistas y sujetes de derechos. Felicitaciones!
ResponderBorrarComo nos transmitía en un relato Santos Guerra, la sobreprotección es tan dañina como el abandono, si es que la docente los "protegía" por ser tan "chiquitos". La subestimación relacionada con bajas expectativas por parte de les educadores, también repercuten negativamente en el aprendizaje de les niñes.
Gracias! Cariños, Mariana
Muy bien la frase de Freire que agregaste, Jennifer!
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